A mis cincuenta años, todavía me siento joven, aunque con frecuencia, en la calle, las mujeres me llamen "señor". Estoy seguro de que mi esposa se disgustará cuando lea estas líneas y comenzará a regañarme, pensando que me hago el pibe, que me niego a envejecer o que no acepto el paso del tiempo. Tal … Sigue leyendo Es que el alma no envejece