Salíamos en bicicleta
por la sombra del viento.
La luna sobre el viejo camino.
Las manos frías de la noche
mojándonos
en la oscuridad y el tiempo.
Apenas sostenidos
como dos pájaros nocturnos,
sin darnos cuenta
habíamos llegado.
Allí construimos la casa,
y entre mates y oración
fueron cayendo los días
como blancas piedras.
Del libro Argumentos del Relámpago
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