Al caer la tarde, un hombre
le gritaba a Dios o a la Muerte
y su alma se partía en el aire.
Su grito era una pregunta, parecía
interpelar al cosmos, a los primeros astros,
y a los pájaros
en su vuelo en fuga,
¿y quién podía entender esa pregunta?
En su grito había una mujer,
había un cuerpo de mujer, y otras cosas
como un cepillo de dientes, una carta,
una noche, los ojos de su padre.
Cuando el grito saltó a la noche,
simplemente se fue,
o alguien se lo tragó;
Dios o la Muerte.
Del libro Argumentos del Relámpago
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