La hermosa,
esa, tu
madre, hijo,
sentada en la cocina,
prolongando el misterio de la cena
donde fuimos felices este abril.
Llenándonos de tiempo
contra la muerte.
Y frente al silencio,
sus ojos.
Pero el miedo
de perdernos.
No saber cuándo,
ni dónde
entristece el relámpago,
aunque la hermosa
dice
algo más.
Del libro Argumentos del Relámpago
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