11. La zarza ardiente

Me gusta de esta mujer lo que tiene de Dios: 
la cólera
que le brota de los ojos como
los besos brotan de su lengua,
como frutillas, rojos de tanto arder.

Me gusta de esta mujer lo que tiene de Dios.
En el momento de morir
le nacen ángeles de las manos
y su cuerpo
derrama vino sobre mi alma,
porque, al igual que Dios, sabe
entrar en la muerte y resucitar
al tercer día.

Me gusta de esta mujer que aun
en su odio grita la Belleza,
cantan los pájaros en sus ojos cuando llora
y es la mañana en su piel
un canto de transfiguración.

Caminar bajo la lluvia, besarla, entrar en un río,
es abrir los ojos al misterio.
Tiene días de ángel exterminador,
de plagas que se multiplican, langostas, sangre,
fiebre, fuego;
y más vale tener las jambas pintadas esa noche,
cuando azota a los mercaderes del templo
y su celo arde en una zarza inextinguible.

Otros días parece que abre el mar
para que pase el pueblo con todas mis angustias
y desvelos,
multiplica los panes, calma la sed
y entonces sí, camino sobre la muerte.

Me gusta de esta mujer lo que tiene de Dios.
El Verbo, la Palabra hecha carne.

A Delia

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Del libro Argumentos del Relámpago


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