Cae la noche, tu cuerpo, una rosa
azotada por el sol de la tarde
y el viento que nombra lo imposible.
Crece la luna en tus ojos, olvidamos
el vino y la vida
sobre la mesa.
Ahora te abrazo en los destellos de luz
que arrojan los autos a través de la ventana,
y en tu cuerpo se reconstruye la ciudad
y las gigantescas torres de Babel iluminadas,
desafiándolo todo.
A Delia
Del libro Argumentos del Relámpago
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