Llegó en la mañana.
La verdad sale de sus ojos.
Una lágrima de fuego, un huevo solar
despliega las telas naranjas, amarillas.
Otros tienen boca y no hablan,
son el temor tallado en madera,
profetas de un decálogo incierto.
Pero esta Palabra invade como el día,
envenena la risa,
rompe el vaso y la miseria,
sangra su elegía hacia el río.
Despreciada Palabra.
Su perfume de cruz
fecunda el relámpago
en los ojos del esclavo.
Del libro Argumentos del Relámpago
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